¿Por qué Pinterest? ¿¡POR QUÉ!?

vgfdsasdfghjhgfdA veces pasa, y pasa mucho, que cuando nos vemos obligados a hacer algo de lo que creemos depende nuestro futuro y devenir, nos lo tomamos con morriña, con un sentido casi anárquico.

Y fue fruto de esta imposición, por nota y con falta de pasión, como empecé mis andadas por Pinterest. Me introduje entonces en un mundo de ideas, de imágenes, de interacciones adictivas llamadas pin… pin… pin pin pin… y cuando me quise dar cuenta ya era demasiado tarde.

Os pondré en situación antes de proseguir con mis delirios de adicción.

 

MIS INICIOS EN PINTEREST.

Todo comenzó en una poco apacible mañana, en clase de Comunicación y Atención al Cliente.

Como es habitual por estas fechas, las clases eran un hervidero de “¿Qué hay que hacer para mañana?” “¿Qué hay que twittear con quién?” o los ya clásicos “Profesor que tenemos mucho que hacer…”, y entre queja y pregunta se alzó la voz del profesor, de nuestro habitual José Miguel, que tampoco necesita alzarla mucho porque a tono impone como el que más, mire usted.

Y dijo en tono informativo y jovial —Mañana empezamos Pinterest con Rut, seguro que os va a gustar— Una frase a la que mi mente reaccionó escéptica, como siempre suele actuar ante un trabajo. “¿Rut? Me suena ese nombre…” pensé dubitativo “Creo que…” y abrí Twitter con el más veloz de lo clics. Como ya sospechó mi mente entonces, Rut era un nombre que ya había salido varias veces en clase, en boca de José Miguel.

Rut estuvo en su momento en el mismo lugar que nosotros, siendo alumna de Comunicación y Atención al Cliente, y claro, alguien así que aparece por estas fechas, debe empatizar como la que más (y efectivamente, empatizó).

El caso es que, al día siguiente, cosa de las 08:00 de la mañana, Rut publicó el primero de los 4 videos explicativos. En él se presentaba, nos hablaba un poco de la herramienta y destacaba sobre todo lo que bajo ningún concepto debíamos hacer con ella.

Con la publicación del segundo video, pocos días después, comenzó la primera actividad, y con ella llegaron las temidas fechas de entrega, esas que nos hacen suspirar y mirar a la pantalla como si fuera un pobre cerdo camino de alguna matanza pueblerina.

 

1ª ACTIVIDAD.

Consistía esta primera actividad en ilustrar nuestro negocio mediante 25 imágenes (o pines, como prefiráis), las cuales debían pertenecer a la propia herramienta, debido sobre todo al recelo de la misma por los derechos de autor.

Comenzó así la segunda oleada: “Que difícil” “¿25? Eso es demasiado” “Pues a ver de qué lo hago yo ahora…”. Pero cesó pronto cuando nos pusimos a ello, cuestión de horas.

Mi idea no tardó mucho en florecer, una eco-tienda con temática Indie, ya sabéis, a lo progre ecologista con un aire alternativo, de los de ciudad y capitalista, algo común hoy en día.

Pin aquí, pin allá, no tardé en llenar mi tablero. Pero cuando digo llenar, es llenar, que sin exagerar y sin darme cuenta, casi llego a los 40. Por lo que más tardé en quitar que en añadir, y mucho más en compartir, pero eso es otra historia.

Muebles reciclados, imágenes referentes al medio ambiente, snacks para alérgicos/celíacos/veganos, y otras muchas referencias dedicadas a mi soñado negocio.

A cada pin que ponía, a cada pin que quitaba, me decía para mis adentros —Think like Rut, watch it like Rut, be Rut my friend—. Y me montaba mi propia película a lo Karate Kid, ya sabéis, dar cera, pulir cera, pero sin un anciano bonachón que me ayudase en el percal.

 

2ª ACTIVIDAD.

Sin tiempo alguno para que dejase de cundir el pánico, llegó. Esta vez fueron menos pines, pero menos nunca ha sido sinónimo de fácil en esta asignatura. Es en estos casos cuando te planteas tu concepto de calidad frente al de cantidad, cuando te toca exprimirte el cerebro para sacar algo digno de ti.

Lo bueno fue que no tuve que exprimírmelo solo, sino en grupo, junto a mis compañeros Javier, Mercedes y Alejandro, un auténtico festín de cerebritos para algún casual apocalipsis zombi.

Y es que ¿No es genial cuando escuchas las palabras ACTIVIDAD y GRUPOS, y miras de reojo y con complicidad a esos 3 que te pillan delante, para preguntar como quien busca algún suministro de contrabando: “Pssst ¿Tú que tienes?”?

Porque esta vez debíamos unir nuestros negocios para crear uno sólo. Nos dijimos entonces ¿Qué pintan un ecologista, una amante de los perros, un hombre de altos lujos, y un cafetero de amplios horizontes? Pues fácil, un hotel ¡Un pedazo de hotel!

En este caso el pineo fue más sencillo, debatimos sanamente y llegamos a lo que a mi juicio fue un buen y bonito proyecto. Pero que sea lo que Rut quiera.

 

3ª ACTIVIDAD.

Y aquí estás querido lector, ni más ni menos que en la 3ª actividad, compartiéndola conmigo ¿Te está gustando? Espero que lo estés disfrutando casi tanto como yo.

Para esta tercera actividad fueron muchas las dudas que me asaltaron. Quise introducir mil y una cosas, hablar de infinidad de asuntos, quizás poner un montón de tips para rellenar… Pero me dije a tiempo “Quieto ahí gafotas ¿Desde cuándo nos hemos vuelto tu y yo tan aburridos? Fluye un poco, improvisa, haz lo que mejor sabemos hacer, un poquito de arte mi alma”.

A veces no necesitas un principio y un fin, y en este caso, el caso de Pinterest, debes fluir como las ideas que has visto, las bellas imágenes que has pineado y que tanto te han inspirado. Se como Pinterest y crea, recrea palabra a palabra, idea a idea, imagen a imagen, y ve hilando, y borrando, y añadiendo, y volviendo a quitar, y que fluya para ti y para los demás.

Esta entrada ha sido la narración de un buen descubrimiento, de los que te duran más allá del “lo hago y pa fuera” que tanto temen muchos de nuestros docentes. Desde que descubrí Pinterest ya han sido varios los tableros creados: tatuajes, moda, kpop, etc. Y seguro que serán más.

Desde la humildad de mi blog me despido.

Gracias Rut.

Gracias José Miguel.

Y sobre todo a ti, gracias querido lector